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Exposición Al pie de la Letra

Exposición Al pie de la Letra
El pasado jueves 28 de enero se inauguró en el Palacio de los Condes de Gabia, de Granada, la exposición “Al pie de la letra”, una muestra interdisciplinar que presenta la colección temática del pintor y comisario Pablo Sycet: pinturas, dibujos, grabados, esculturas, litografías, poemas, videocreaciones, serigrafías, publicaciones e instalaciones con el pie como único motivo argumental.

Como aclara el propio coleccionista y comisario de “Al pie de la letra”, basta hacer un recorrido temático por la historia de la pintura occidental para concluir que los hombres, por encima de ciudades, paisajes, animales, o dioses –habitualmente representados como hombres en plena madurez– son los verdaderos protagonistas de esa extensa secuencia de la tradición figurativa, desde Altamira hasta nuestros días: así ha sido mientras se creyó rey de la creación y también desde que la ciencia lo bajó de su antiguo pedestal y le puso los pies en la tierra.

Y justamente han sido los pies de hombres y mujeres las partes más ignoradas, maltratadas o escamoteadas de la anatomía humana a través de los siglos: desde  que el uso del zapato se extendió a todas las clases sociales, los pies tan solo han estado descubiertos cuando se han recuperado temas de la antigüedad o se ha recurrido a asuntos mitológicos. Y desde que la Iglesia dejó de ser el motor de la producción artística y las escenas de la vida de Cristo, sus apóstoles y los santos dejaron paso a otras temáticas más mundanas, ha sido necesario esperar al siglo XX, o a las escenas eróticas o directamente pornográficas –habitualmente también ninguneadas o censuradas por el poder–, para que los pies hayan recuperado su lugar en el arte, aunque nunca con el protagonismo que tuvieron en buena parte de la iconografía clásica y, sobre todo, en la obra del Caravaggio, uno de los grandes maestros que ha emergido sobre el juicio de los siglos tras ser cuestionado o arrinconado a poco de morir y durante mucho tiempo.

Son bien conocidas las dificultades que hubo de sortear Michelangelo Merisi frente al criterio de la jerarquía eclesiástica por su empeño en usar hombres y mujeres de baja extracción social como modelos para sus escenas de carácter religioso, porque ese gusto por restituirles su humanidad a esos personajes chocaba contra la idea de que justo por santificados debían ser sofisticados. Y entre los mendigos de la época eran sus pies las partes del cuerpo que llevaban la peor parte, y descalzos, maltratados y hasta sucios los pintó Caravaggio, muy consciente de que con su visión desafiaba varios de los cánones establecidos de una sola tacada, convirtiendo en algo sublime lo que estaba en el otro extremo del espectro por innoble y despreciado.

Justo por estar en el otro extremo de la cabeza, como depositaria de la nobleza del pensamiento, y por ser nuestro punto de contacto natural con el suelo de este valle de lágrimas que debemos transitar desde que llegamos al mundo hasta que nos devuelven a la tierra que hemos venido pisando, los pies parecen faltos de esas cualidades que ennoblecen nuestras extremidades superiores para ser representadas a lo largo de toda la historia del arte y, por ello, a ser escondidos bajo cualquier tipo de calzado  y  ser despreciados en cuanto lo permite el guión o la iconografía al uso lo impone. Y por todas estas razones –y las propias de la psique– se presentan con frecuencia muestras de retratos, así como de trajes, joyas, zapatos y otros ornamentos ajustados a las modas, pero nunca jamás se hacen exposiciones con el pie como único motivo argumental, pero ha llegado el momento de reivindicarlo para que deje de ser solo un fetiche sexual y se convierta en materia de arte tan digna de serlo como cualquier otra parte de la anatomía humana.

Esta exposición, que surgió por un azaroso capricho y luego creció también por azar con el pie como único recurso iconográfico, reúne casi doscientas obras de artistas que abarcan todo el arco generacional del arte español del último siglo, y entre ellos Guillermo Pérez Villalta, Jordi Teixidor, Carmen Calvo, Colita, Soledad Sevilla, Alberto García-Alix, Antoni Tápies, Juan Uslé, Castro Prieto -todos ellos distinguidos con el Premio Nacional de Artes Plásticas o Fotografía-, y una amplia representación del arte granadino de las últimas décadas: Julio Juste, Juan Vida, Jesús Zurita, Simón Zabell, Joaquín Peña-Toro, Carmen Sigler, Ángeles Agrela, Carmen González Castro, José Piñar y Paloma Gámez, entre otros.

Con motivo de esta exposición se ha editado un catálogo incluye textos del propio coleccionista, y de los ensayistas Julio Pérez Manzanares e Ignacio Gómez de Liaño.

AL PIE DE LA LETRA.

Placio de los Condes de Gabia.

Plaza de los Girones,1. Granada.

Del 28 de enero al 27 de marzo de 2016.

Horario de visitas:

Lunes a sábado: de 11 a 14 y de 18 a 21 h.

Domingos y festivos: de 11 a 14 h.

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